sábado, 11 de febrero de 2017

No quería a la razón






Los edificios se difuminaban y el aire revoloteaba al paso de esa bici oxidada que atravesaba la calle estriada. Este descuido urbano hacía que sus ruedas vibrasen y se crease la certeza de un inminente accidente.

Sin embargo, temeraria, la bici seguía avanzando desplazando el aire que había a su alrededor.
Y precisamente aquella parte de la ciudad poseía una gran cantidad de oxígeno debido a su desolación.

El silencio era tal que se colaba a través de los tímpanos y hacia que le doliesen los oídos.

Podría haber parado y sugerido una triste canción que no dijera nada.
Haber prevenido todos los imprevistos y buscado cientos de caminos más sencillos.
Pero no quería otro territorio explorado más que el que no conocía.

Y si tenía que acabar por los suelos, gritando y con las rodillas en carne viva,
era mejor que sentir que la vida la llevaba en una dirección que no quería.


Ella, la bici, no tenía frenos, y su conductora no quería a la razón.

domingo, 15 de enero de 2017

Respuestas que nunca se preguntaron



Tus enormes ojos circunscritos al color de la sincronía me enfocan después de haber estados perdidos en el mar.

Estamos sentados frente a frente, con las rodillas entre los brazos. El mar oscuro resuena a mi izquierda, tu derecha. Las olas repiquetean mi cabeza recordándome una noche hace ya muchos años, en una terraza mientras mis ojos de niña vigilaban la noche con sus esquirlas.

Miro mis manos y pienso unos segundos, en realidad solo necesito tiempo para decidir si decirlo o quedármelo todo dentro. Al final hablo, sin mirarte, temiendo que tus ojos me absorban. Ellos, todo grandes, tintineando bajo las estrellas como un bosque oscuro.

-      Podría perderme ahí dentro, ¿sabes? Fijarlos largo y tendido para intentar penetrar en ellos, perpetrar una gran trama para retenerme en tu pensamiento y quedarme ahí dentro hasta calarme los huesos. Que te vuelvas otra banda sonora de un nuevo espacio temporal. Una canción melódica y continúa que resuene en mi pecho rítmicamente.

-    Pero ya te has dado cuenta, ya lo sabes, ¿verdad?

-   Sé qué ocurre que tus ojos están llenos de pasado y tus labios cubiertos de otros labios.  Pero sé también que estoy por ahí dentro, en alguna parte y de alguna manera. Y lo sé porque cuando hablo veo tus ojos resonando, escuchó mi voz en tu mirada. Sé que no me piensas siempre y casi olvidada, a veces hay algo que me trae a ti. Sin saber de dónde he venido me escapo como un remolino.

-          ¿Y si yo no quisiera estar aquí?, ¿y si me fuera?

-          Sabes tan bien como yo que eso poco importa, que nuestros instintos están poblados de similitudes, que te veo y me ves como un espejo ajado. Solo rajado por la incertidumbre. Yo sé que no pero sí, y el no, no me importa mientras tu voz resuena como lo hace.

Asientes como tú lo haces, y no respondes porqué esta conversación solo está en mi cabeza.

-          Yo no tengo miedo de mi pasado, es una astilla en el costado. Pero quiero vivir, existir con toda mi esencia y centrarme en ese punto rodeado de vegetación líquida y negra.

-          ¿Quieres centrarte en este punto?- Dices con escepticismo - A veces te dices que no y corres hacía la playa. Ahí al fondo ves una luz parpadeante, que te ilumina verde y te recuerda que ya no está en absoluto. Que el fruto de sus versos murió como el agua que explota en tus pies. Te dices que no puedes volver, que debes huir. Pero empiezo a estar en ese fondo, y entonces es mi voz la que resuena y la que viene como un remolino.

-          Es cierto esa luz no va a desaparecer, pero ahora es tu melódica esencia la que resuena por aquí dentro. Y sé que no debo ni pensarlo pero siento que me encuentro en mi voz mientras te habla. Y siento besarte largo y tendido para explicarte como palpita mi corazón. Que no hay otra manera de fugarse de la razón como la piel y el suspiro. En ese encuentro furtivo que resuena en nuestras cabezas, mientras el fugitivo camino de las apariencias cambia como la ropa, que resbala poco a poco entre las sábanas espesas.

-          ¿Qué necesidad tienes de confundirme?

-          Sabes que la que estoy confundida soy yo. Pero si no lo estuviera lo que estaría sería fundida. No sé si lo que haces lo haces queriendo y sabiendo que tomé una decisión. Pero eso poco importa porque la tomé. Decidí volver, resurgir de mis cenizas y recobrar mi mente huidiza. 

-          No sé de que sirve esta conversación- pareces enfadado - Estarías conmigo sin yo quererlo, y cuando yo quisiera saldrías corriendo.- malditas proyecciones nucleares. 

-          Cuando estés seguro desapareceré, cuando te confunda me prenderé y nunca sabré si esto es real o solo una fantasía de esta mente inestable.  Estoy contigo ahora, no necesito que tu piel me aclame, ni involucrarme en tus selváticos ojos. Sonará estúpido, me basta con escuchar tu voz llamarme. Me basta con sentir esta cosa extraña que no sé qué será ni cuanto se alargará, pero que hace que mi aliento te reclame. Esta opinión cambiará muy pronto... pero de momento...
    
     Me gusta encontrarte sin buscarte y que te vayas sin avisarme.

sábado, 31 de diciembre de 2016

I miss you so much







Me llamaron y creí escuchar tu voz y mi nombre
Arrojado por el viento removiendo mí pelo
Y todas estas sombras que llevo dentro.

Me nombraron en la distancia
Y no sabía si habías sido tú
o el temblor de la tierra callada.

El viento me susurró en un suspiro
y me di cuenta del espejismo,
salí corriendo hacia el infinito.

Fui en busca de mí, de mis instintos,
mi existencia requería mi vida 
más que los recuerdos tu despedida.

Y aquí estoy recorriendo aun el desierto,
escuchando, fingiendo que no te siento.

Qué aún me queda tiempo,
qué aún me queda aliento...


.AN.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Improvisa



Mi periscopio es muy pequeño, la luz apenas llega a él. El mundo es un enorme remolino que está ahí fuera, aquí dentro.
Yo soy un espejo de él, un reflejo, una milésima parte de la parte que somos todos. ¿Tan importantes nos creemos?.
Ahora piensa, esto es un sueño. Así duele menos. La realidad es una fosa común. La mente una maravilla, donde las notas e imágenes se mezclan inconexas. Aquí dentro se está bien, reflejo de la vida.
No importa lo que haga, me hacías sentir menos. Con ganas de ser más. Debería estar más donde quiero, ser más la que quiero. Es el dolor lo que me machaca.
Mira la belleza de frente, tu imagen se cruza ante mis ojos, ¿debería sacarla?, ¿y porque?. Ahora eres un sueño que no existe. Un recuerdo que se desvanece. Y yo sigo aquí. Quiero ser libre, muy libre. ¿Cómo llegar hasta ahí?.


Improvisa.

domingo, 14 de agosto de 2016

El golpe de la única verdad

Estaba imaginando que sobrevolaba todas las canciones para perforar el tiempo.

Una y otra vez, el tiempo.

La ironía de las notas que me regalaste resuenan en mi cabeza de fondo, murmurando que aun sigo respirando.

De dolor no te mueres, cuando tu pecho se estremece y te sientes enfermo. No te mueres de dolor.

Sabes que estás roto cuando tus ojos se cubren con una nube sulfatosa.

Sabes que te rompes cuando tus ojos se congelan allá donde un día miraron.

Te rompes cuando te cuesta respirar, cuando sabes que estás vivo y no sabes cómo continuar.

Te rompes cuando no entiendes, cuando tu corazón se martillea hasta quedarse seco.

Sabes que sigues vivo y si eres egoístamente sano, continuaras con ello aprendiendo de lo que te regalaron.

Mirarás hacia adelante sabiendo que lo injusto es solo una concepción, que la vida y la muerte juegan reglas en las que nosotros solo participamos. Que simplemente son.

Pero siempre estará ese refondo doloroso.

La muerte nos recuerda la única verdad.
La vida el único sueño.

Y por un momento siento que voy a existir muchos años, es una sensación, una sincronía.

Y lo en lo único que pienso es, escribe.
Escribe hasta que las horas se esfumen y tu ser se convierta en palabras. Dice mi mente, como si yo casi fuese otra persona.

Esa cosa dentro de mi cabeza, mente, un caos lleno de sonidos e imágenes que revolotean a placer, de sentimientos y fracciones de recuerdo silbantes.

Y me siento bien a veces. Cuando siento el sol y el viento calentando y acariciando mi cuerpo. Cuando veo las sonrisas y los brillos oculares de los seres que me rodean. Cuando la música se implanta en mi cerebro y no me deja sentir más que el sonido. Y entonces siento, estoy viva, estoy aquí.

No pienses, no pienses. Solo estate aquí, en este instante, hasta el momento en el que el tiempo te evapore.

No te replantees, no te infravalores, solo estás aquí ahora. No creo que solo seamos el tiempo que nos queda, reduciría ese ser al segundo que palpitas. Porque dentro de un tiempo tampoco serás tu la que pienses. Ni tus ideas ni tu vida brillarán de la misma manera. Tú solo eres tú ahora, y este segundo es todo tu mundo, toda tu eternidad. Este segundo te pertenece y es tan real como tú mismo.

No hay nada que exista menos que el futuro y menos que el pasado.

El ser es un regalo de la estadística, improbable.

Así que simplemente existe y dejaté existir.







domingo, 7 de agosto de 2016

¿Puedo abrazarte?



Aquí empieza la parábola intrascendente, como la vida, que igual me lleva a la más absoluta locura.

Frase que hubieses entendido, quizás aún más si hubiese sido más inentendible,

Me robaste muchas horas, casi como un huracán poniendo mi vida patas arriba. Y me dejaste sin respiración.

Antes, era antes...

Hablamos sobre lo intrascendente que era el mundo y que solo éramos porque existíamos.

Dimos vueltas como dos peonzas sin cabeza y te fuiste rodando como llegaste. Me quede muy perpendicular, en ese hilo atrapada, rodando por el suelo y preguntándome porque te pensaba. Y te habías ido, pero no te habías ido de verdad. No de mi cabeza.

Me enseñaste tanto...no lo hubieses creído, yo tampoco lo hubiese creído, antes, antes de conocer...

Estaba esa frase, esa frase ¿porque no me mandas a la mierda?

Esa mariposa, cruzándose ante nuestros ojos, ante mis ojos, como un suspiro prohibido.

Estabas apuntándome con un colorido fusil, atravesándome con su luz cerca del West Egg, y me sentía mirando la  misma luz que miraba el famoso Gatsby desde el otro lado del lago, en la otra orilla esperando retomar a su platónico amor. A través de la luz verde, solo verde. Y que ironía su final, aunque totalmente girado.

Ahora sí...

Y ya no más terminando con las eses, gritando inesperadamente y presumiendo de la locura que se enfrascaba en notas, que siempre volaban, siempre gravitando graves cuando te escuchaba, directas al corazón.

La esencia de las cosas, el punto del cosmos y la existencia fluyendo por las venas de cada ser, pero solo si vive, solo si respira. Porque cuando se van vuelven al punto y dejan de ser quienes eran para fundirse con el todo.

Y ya no eres, todo tu universo reducido al todo. Sí, reducido.

Y ahora mismo siento clavada esa voz ajada que me han llegado distorsionada y dolorida a través de un micrófono medio roto.

Exagerada y lokas y bonitas para no volver. Para no respirar y explosionar. Para no ver esa fluidez a través de unos iris casi negros. Para no desear ni reclamarte. Para no verte y reducirte a la última frase que me dijiste que me acercó a ti.

¿Puedo abrazarte?








lunes, 13 de junio de 2016

Porque no se puede mirar una luz sin quemarse los ojos



Como un cristal partido mis retinas proyectan el manantial de esos versos de esencias.

El sonido se desliza evaporado por mis oídos para llegar perdido a algún rincón lleno de colores e imágenes caleidoscópicas.

Y con esa música de fondo tiembla desafinado mi pecho a un ritmo descoordinado.

El vaho del desaliento saboreo, con cada silencio y tempestad. 
Porque toda esa agua me inunda y la sal a mis papilas infecta.

Aunque esos líquidos me ahoguen y tirite mi piel bajo la noche sofocante.
 Aunque al fondo vea una luz, cerca del West Egg, que me irradió con un colorido fusil.

Aunque solo esté aquí, respirando,
me encontraré muy lejos, junto a esa emoción cabalgando.

 Quiero callar a mi corazón,
partirlo y desangrarlo hasta repararlo.

 Y cuando lo haya recuperado
podré escuchar cada gota del mar,

ver las estrellas tiritar
 e internarme en esos gravitacionales musicales

para existir en cada tañido

y morir con cada letra.
.AN.