domingo, 15 de enero de 2017

Respuestas que nunca se preguntaron



Tus enormes ojos circunscritos al color de la sincronía me enfocan después de haber estados perdidos en el mar.

Estamos sentados frente a frente, con las rodillas entre los brazos. El mar oscuro resuena a mi izquierda, tu derecha. Las olas repiquetean mi cabeza recordándome una noche hace ya muchos años, en una terraza mientras mis ojos de niña vigilaban la noche con sus esquirlas.

Miro mis manos y pienso unos segundos, en realidad solo necesito tiempo para decidir si decirlo o quedármelo todo dentro. Al final hablo, sin mirarte, temiendo que tus ojos me absorban. Ellos, todo grandes, tintineando bajo las estrellas como un bosque oscuro.

-      Podría perderme ahí dentro, ¿sabes? Fijarlos largo y tendido para intentar penetrar en ellos, perpetrar una gran trama para retenerme en tu pensamiento y quedarme ahí dentro hasta calarme los huesos. Que te vuelvas otra banda sonora de un nuevo espacio temporal. Una canción melódica y continúa que resuene en mi pecho rítmicamente.

-    Pero ya te has dado cuenta, ya lo sabes, ¿verdad?

-   Sé qué ocurre que tus ojos están llenos de pasado y tus labios cubiertos de otros labios.  Pero sé también que estoy por ahí dentro, en alguna parte y de alguna manera. Y lo sé porque cuando hablo veo tus ojos resonando, escuchó mi voz en tu mirada. Sé que no me piensas siempre y casi olvidada, a veces hay algo que me trae a ti. Sin saber de dónde he venido me escapo como un remolino.

-          ¿Y si yo no quisiera estar aquí?, ¿y si me fuera?

-          Sabes tan bien como yo que eso poco importa, que nuestros instintos están poblados de similitudes, que te veo y me ves como un espejo ajado. Solo rajado por la incertidumbre. Yo sé que no pero sí, y el no, no me importa mientras tu voz resuena como lo hace.

Asientes como tú lo haces, y no respondes porqué esta conversación solo está en mi cabeza.

-          Yo no tengo miedo de mi pasado, es una astilla en el costado. Pero quiero vivir, existir con toda mi esencia y centrarme en ese punto rodeado de vegetación líquida y negra.

-          ¿Quieres centrarte en este punto?- Dices con escepticismo - A veces te dices que no y corres hacía la playa. Ahí al fondo ves una luz parpadeante, que te ilumina verde y te recuerda que ya no está en absoluto. Que el fruto de sus versos murió como el agua que explota en tus pies. Te dices que no puedes volver, que debes huir. Pero empiezo a estar en ese fondo, y entonces es mi voz la que resuena y la que viene como un remolino.

-          Es cierto esa luz no va a desaparecer, pero ahora es tu melódica esencia la que resuena por aquí dentro. Y sé que no debo ni pensarlo pero siento que me encuentro en mi voz mientras te habla. Y siento besarte largo y tendido para explicarte como palpita mi corazón. Que no hay otra manera de fugarse de la razón como la piel y el suspiro. En ese encuentro furtivo que resuena en nuestras cabezas, mientras el fugitivo camino de las apariencias cambia como la ropa, que resbala poco a poco entre las sábanas espesas.

-          ¿Qué necesidad tienes de confundirme?

-          Sabes que la que estoy confundida soy yo. Pero si no lo estuviera lo que estaría sería fundida. No sé si lo que haces lo haces queriendo y sabiendo que tomé una decisión. Pero eso poco importa porque la tomé. Decidí volver, resurgir de mis cenizas y recobrar mi mente huidiza. 

-          No sé de que sirve esta conversación- pareces enfadado - Estarías conmigo sin yo quererlo, y cuando yo quisiera saldrías corriendo.- malditas proyecciones nucleares. 

-          Cuando estés seguro desapareceré, cuando te confunda me prenderé y nunca sabré si esto es real o solo una fantasía de esta mente inestable.  Estoy contigo ahora, no necesito que tu piel me aclame, ni involucrarme en tus selváticos ojos. Sonará estúpido, me basta con escuchar tu voz llamarme. Me basta con sentir esta cosa extraña que no sé qué será ni cuanto se alargará, pero que hace que mi aliento te reclame. Esta opinión cambiará muy pronto... pero de momento...
    
     Me gusta encontrarte sin buscarte y que te vayas sin avisarme.

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