domingo, 14 de agosto de 2016

El golpe de la única verdad

Estaba imaginando que sobrevolaba todas las canciones para perforar el tiempo.

Una y otra vez, el tiempo.

La ironía de las notas que me regalaste resuenan en mi cabeza de fondo, murmurando que aun sigo respirando.

De dolor no te mueres, cuando tu pecho se estremece y te sientes enfermo. No te mueres de dolor.

Sabes que estás roto cuando tus ojos se cubren con una nube sulfatosa.

Sabes que te rompes cuando tus ojos se congelan allá donde un día miraron.

Te rompes cuando te cuesta respirar, cuando sabes que estás vivo y no sabes cómo continuar.

Te rompes cuando no entiendes, cuando tu corazón se martillea hasta quedarse seco.

Sabes que sigues vivo y si eres egoístamente sano, continuaras con ello aprendiendo de lo que te regalaron.

Mirarás hacia adelante sabiendo que lo injusto es solo una concepción, que la vida y la muerte juegan reglas en las que nosotros solo participamos. Que simplemente son.

Pero siempre estará ese refondo doloroso.

La muerte nos recuerda la única verdad.
La vida el único sueño.

Y por un momento siento que voy a existir muchos años, es una sensación, una sincronía.

Y lo en lo único que pienso es, escribe.
Escribe hasta que las horas se esfumen y tu ser se convierta en palabras. Dice mi mente, como si yo casi fuese otra persona.

Esa cosa dentro de mi cabeza, mente, un caos lleno de sonidos e imágenes que revolotean a placer, de sentimientos y fracciones de recuerdo silbantes.

Y me siento bien a veces. Cuando siento el sol y el viento calentando y acariciando mi cuerpo. Cuando veo las sonrisas y los brillos oculares de los seres que me rodean. Cuando la música se implanta en mi cerebro y no me deja sentir más que el sonido. Y entonces siento, estoy viva, estoy aquí.

No pienses, no pienses. Solo estate aquí, en este instante, hasta el momento en el que el tiempo te evapore.

No te replantees, no te infravalores, solo estás aquí ahora. No creo que solo seamos el tiempo que nos queda, reduciría ese ser al segundo que palpitas. Porque dentro de un tiempo tampoco serás tu la que pienses. Ni tus ideas ni tu vida brillarán de la misma manera. Tú solo eres tú ahora, y este segundo es todo tu mundo, toda tu eternidad. Este segundo te pertenece y es tan real como tú mismo.

No hay nada que exista menos que el futuro y menos que el pasado.

El ser es un regalo de la estadística, improbable.

Así que simplemente existe y dejaté existir.







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